En busca de Pedro Páramo es uno de los pocos libros de investigación literaria que se enfoca en descubrir el proceso de creación de lo que hasta el día de hoy es la novela mexicana más famosa y más influyente en el mundo. La presente reseña escrita por la investigadora Karla Amozurrutia sintetiza el sentido de uno de los textos más ricos que se han publicado en los últimos años alrededor de la obra de Juan Rulfo: la condición paradigmática de su obra en la literatura mexicana moderna, la persecución de la compleja personalidad de un genio esquivo, y el camino escritural que llevó hacia la gran novela, contada por editores y amigos de Juan Rulfo.

Ingrid Solana -poeta y ensayista mexicana, autora de Barrio verbo- nos habla de su nueva publicación, la colección de ensayos Notas inauditas. En esta, Solana propone distintas formas de comprender el ejercicio de la escritura de la mano de Maurice Blanchot, Hélène Cixous, Pascal Quignard, Sara Uribe y María Zambrano, entre otros autores. Sugiere una exploración de la “historia secreta” de la escritura frente a la historia de los archivos oficiales y los grandes personajes, que rescate “otras posibilidades vinculadas con espacios ocultos y misteriosos del saber”. Esta historia silenciosa es también la de la escritura hecha por mujeres. “La cultura es hábitat” -defiende Solana- “una forma de ser y estar en el mundo” vinculada a nuestra vida cotidiana y divorciada de la visión institucional actual que la reduce a un “espacio artificioso” y “tecnocrático”.

El presente ensayo es un análisis pormenorizado de la experiencia de la ausencia en la película “La idea de un lago” de Milagros Mumenthaler y el libro de poemas “Pozo de aire” de Guadalupe Gaona. A partir de este tópico, Paula Stocker reflexiona sobre la propia identidad y la construcción poética de la memoria en el contexto de las desapariciones forzadas en la dictadura argentina. El ejercicio, sin embargo, trasciende la coyuntura política y social y se aproxima a una ontología de la pérdida, tomando como modelo los desplazamientos técnicos entre la fotografía, el cine y la literatura.

El panfleto es un género literario que es considerado menor debido a su servidumbre política. Sin embargo, hay quienes han hecho de este una verdadera obra de arte. Baste recordar el valor literario del panfleto más celebrado de la historia, el Manifiesto comunista de Marx y Engels, o el polémico escrito antisemita Bagatelles pour un massacre de Louis-Ferdinand Céline. Paul-Louis Courier (1772-1825), nos dice Asael Soriano, dedicó su vida al cultivo suculento del vino y los panfletos, en estos defendía el derecho a que la gente se gobierne sola y denunciaba cualquier forma de adoctrinamiento. Stendhal llegó a decir de Courier que era “el hombre más inteligente vivo en Francia”.

La poeta jordana Rasha Awale nos presenta una visión de la muerte desde un humor ácido y demoledor, que sin embargo está impregnado por una conciencia muy honda del devenir humano y su inevitable patetismo. Una invitación a morirse “bien”, sin los molestos protocolos del dramatismo, la lástima o la autocomplacencia: “No dejes ninguna nota. /Tu letra no se entiende/ y no hay nada peor que una nota suicida confusa… No quieres hacer sufrir a nadie./ Ya es suficiente con que te vayas pronto”. Al final, se trata de una advertencia de la imperiosa necesidad de recuperar, en el último instante, la dignidad que no se tuvo a lo largo de una vida de miseria humana: “No te pintes / Ya bastantes máscaras usaste/ Lo que buscas es una muerte honesta…”. La excelente traducción es de Agustín Cadena.

En un bello ensayo, Pável Granados se sumerge en los grandes temas que componen la obra de José Emilio Pacheco: la memoria, la vida como un constante aprendizaje, la tristeza como un sentimiento “que pasa y se va a reunir con todas las aguas”, y la nostalgia, “ese volver a pasar el tiempo entre las manos”. Al mismo tiempo, es un repaso por el pensamiento de Pacheco, su labor crítica, sus ideas políticas afines al anticolonialismo, y sus ideas literarias, “ese deseo de dialogar constantemente con la tradición”.

“Antes de la colmena” es un alucinante relato lleno de imágenes y reflexiones inquietantes, que muestran una mente obsesionada por los límites y las posibilidades de pensar y percibir la realidad de una forma extrema; una prosa ácida que lo pone todo en cuestionamiento: los sistemas económicos, políticos e ideológicos; la tiranía de lo cotidiano y las convenciones, la forma de armar las nociones básicas con que habitamos la realidad. Una hiperconciencia que nos hace pensar sobre el papel del ser humano en un mundo “demasiado hecho”, y una defensa de la imaginación y de las potencias creativas frente al deterioro de la vida. Es también, mediante las aventuras de Eddie Hazel y su banda de inadaptados, un relato de la locura y las infinitas posibilidades que esta ofrece… Y en medio de esta espiral de destrucción, la música es lo único que todo lo reivindica.

Una mujer llega a su casa y encuentra a su pequeña hija decapitada; el cuerpo yace en un charco de sangre junto a un oso de peluche. Al parecer, un hombre la ha asesinado sin motivo alguno. Haciendo alarde de una notable habilidad narrativa, Samuel Segura relata un episodio atroz, que es un eco de lo que se vive a diario en un país marcado por el feminicidio y las escenas más brutales producto de la violencia.

A partir del caso de Diana Angélica Castañeda, una joven de 14 años que fue asesinada y cuyos restos fueron encontrados en el Río de los Remedios, Ingrid Solana hace una reflexión sobre la impunidad y la indiferencia que se vive ante la realidad terrible de los feminicidios que a diario se cometen en México. Al mismo tiempo, se trata de un relato poético sobre la ausencia y la pérdida de un ser querido, y la poderosa simbología que rodea el mundo de las osamentas, único registro que conserva una identidad y una forma de vida extinta: “Los dientes iluminan y nos sobreviven: por ellos los cadáveres conservan una linterna que resiste a los gusanos”. La muerte como un río que se resiste al olvido, pero también como una presencia que exige reconocimiento: “La muerte es la muerte entera, efigie sin rostro en todo rostro, en todo lo que nutre la tierra y su desierto”.

Roger Gilbert-Lecomte, poeta francés perteneciente al grupo artístico Le Grand Jeu, es una de las conciencias estéticas más radicales de las vanguardias europeas, y a la vez, un hombre con una vida extrema. Radiólogo, heroinómano, experimentó con diversos venenos con el propósito de perseguir la experiencia de la transformación, la búsqueda de la otredad por medio de la disolución. Gilbert-Lecomte es sin duda un místico moderno que llevó a sus extremos “el vértigo como una herramienta” de confrontar la realidad y hacerla estallar. La de Lecomte es una escritura como “luz incontrolada” e “inquietud quemante”, palabras concebidas más que para significar, para “despertar visiones”, nos dice Asael Soriano en un brillante ensayo.

Guillermo Fadanelli y Gabriela Jauregui reflexionan acerca de un tema complejo y siempre polémico: la relación entre los escritores y la política. A partir de esta base Fadanelli y Jauregui hablan de diversos temas como el “compromiso” del escritor con su momento histórico, la manera en que cada escritor se apropia de la realidad y la recrea, y la importancia del pensamiento crítico en la apreciación del espacio político, la literatura y la cultura en general. Los límites de la creación personal y la esfera pública son pensados aquí como parte de un ejercicio donde ambos narradores hablan de su quehacer artístico.