Miguel León Portilla: “las humanidades nos concierne a todos”

Miguel León Portilla. Óleo sobre tela por Fernando Lezama Miguel León Portilla. Óleo sobre tela por Fernando Lezama

Entrevista con Miguel León Portilla

Por Heriberto Mojica y Ana Oropeza

 

Miguel León Portilla es un clásico vivo en el estudio del México antiguo. Ha sido director del Instituto Nacional Indigenista Interamericano, el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, la Academia Mexicana de Historia, la Academia Mexicana de la Lengua, el Colegio Nacional, así como doctor honoris causa por diversas universidades del mundo. Su trabajo ha sido fundamental para el rescate de la lengua, el pensamiento y la literatura de las culturas prehispánicas, y libros como La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956), La visión de los vencidos (1959) y Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961), han sido traducidos a quince idiomas.

En la presente entrevista el historiador y filósofo reflexiona sobre el papel de las humanidades en la era de la globalización, y el carácter humanista de las culturas prehispánicas. 

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Las humanidades son para mí el conjunto de valores relacionados estrechamente con las formas de pensar y actuar que tienen como centro al ser humano, todos los aspectos del ser humano. En ese sentido las humanidades nos concierne, porque nos dan a conocer, por ejemplo, el pasado de los seres humanos a través de la historia y su presente, por medio de una serie de ramas del conocimiento, desde el derecho, la sociología, la antropología y las artes. Y también, de alguna manera, partiendo del conocimiento de ese pasado y ese presente, nos permiten avizorar el futuro. En ese sentido, yo creo que las humanidades nos concierne a todos.

 

¿Qué diferencia existe entre las humanidades con respecto a las ciencias sociales?

 

Las humanidades se distinguen en cierto sentido de las ciencias sociales, pero yo pienso que si en verdad abrimos el concepto de humanidades, abarca también a las ciencias sociales. Porque, por ejemplo, un área de la ciencia social: el derecho; pues el derecho es algo que concierne a todos los humanos, ya que no podríamos existir si no hubieran ciertas normas para poder hacer que se respete al otro y su dignidad, sus derechos humanos. No podríamos tampoco ser humanos, vivir en el contexto de las humanidades sin tener el conocimiento de la sociedad en la que estamos, sin tener el conocimiento de la antropología, de los grupos étnicos, etcétera. Todo aquello que las ciencias sociales abarca: los estudios políticos, las relaciones diplomáticas, todo ello concierne al ser humano. De manera que no hay que poner una línea tajante. Para mí, ciencia social y humanidades tienen grandes afinidades.

¿Por qué es relevante una carrera enfocada en las humanidades en los tiempos actuales?

 

Pienso que la carrera dentro del campo de las humanidades, me refiero a la carrera que se escoge,  tiene una gran relevancia en nuestro tiempo. ¿Por qué?, porque no ha pasado de moda el ser humano, con todos sus problemas y con todas sus ambiciones y con todos sus proyectos. El día en que pase de moda el ser humano, es decir, que nos acabemos, ese día se acabarán las humanidades. Así que la decisión de escoger una carrera tiene relevancia. Hay gente que cree que el arte es inútil y dice: ¿Para qué sirve eso? Yo les pregunto: ¿Y tú oyes a Mozart? ¿Te gusta? ¿Para qué sirve? ¿Ganas dinero oyendo a Mozart? ¿Y para qué compras novelas? ¿Qué acaso ganas dinero leyendo novelas? Si nosotros queremos tener como finalidad el ganar dinero, entonces, ¡hijo mío dedícate a otras cosas! Vete a hacer negocios o quién sabe qué tipo de cosas. Vete a la globalización económica, ¡que yo la detesto! Pero realmente si tú quieres comportarte como ser humano, tienes que acercarte a las humanidades. Aunque no estudiemos necesariamente una carrera de humanidades, deberíamos, a los estudiantes desde secundaria y quizás desde primaria, hacerles ver qué son las humanidades, de tal manera que ellos se empapen de estos ideales. Porque este pensamiento tiene un trayectoria maravillosa, desde los griegos y después los romanos. Y está fincado en el legado judeo-cristiano de la cultura occidental. Pero también hay humanidades budistas, también hay humanidades hinduistas y también hay humanidades indígenas. Yo me he ocupado del pensamiento de la filosofía náhuatl, y encuentro que en ella hay ideales humanos admirables, por ejemplo: se dice del maestro tlamatini, que es el que enseña a los otros a adquirir un rostro, a tener un corazón firme, a que ese corazón sea humano. Realmente para todos es indispensable el mundo de las humanidades.

¿Estamos ante el ocaso de las humanidades, es decir, ha fracasado el proyecto humanista?

 

Quien piensa que estamos ante el ocaso de las humanidades considera que el ser humano está fuera de moda y que por lo tanto nos tenemos que acabar. Porque mucho de lo que ocurre en el mundo, todo esto que nos causa tanta tristeza: los asesinatos, los actos terroristas, las revueltas, las represiones, la corrupción, las guerras tan estúpidas como la de Irak que dirigió ese señor que ni siquiera me agrada pronunciar su nombre. Todo eso está atentando contra el ser humano. Es lo más contrario a lo que las humanidades propugnan, de tal manera, que decir que han pasado de moda es abrir las puertas a todos los salvajismos que estamos viendo. Es terrible. Yo no puedo creer que los presidentes de los Estados Unidos tengan una idea de lo que son las humanidades, porque si la tuvieran no habrían obrado como han obrado; promover miles y miles de muertes. Total, para poder hacer un recurso económico seguramente no sirven las humanidades. Yo creo que en ese sentido no son nada relevantes. Son, por el contrario, algo que es consustancial al ser humano. Decía Horacio en una de sus odas: “Nada que sea humano lo considero ajeno a mí”, esas son las humanidades. Las humanidades, claro, hay quien las ve como una materia pesada, pero eso no son las humanidades; es como el que ve la historia creyendo que nada más son fechas y nombres, o el que cree que la gramática es una cosa aburridísima que le ve el complemento directo y esas cosas. Y la gramática es reflexionar sobre la moda, la forma de hablar que refleja también una forma de pensar; y a mí me interesa saber cómo piensa el ser humano. Las matemáticas, en cierto sentido, también tienen un humanismo, lo que sucede es que los estudiantes se horrorizan porque les enseñan una ecuación de segundo grado y jamás en su vida entienden qué quería decir eso. Pero puesto que es fruto de la mente humana, tiene que interesarnos. Vico, Jean Batista Vico, el autor de la Ciencia Nova, decía que para el ser humano es difícil investigar la naturaleza. Y a pesar de que lo hace, le resulta que tiene muchos misterios: el mundo de las cosas divinas o sagradas es aún más oscuro. No lo es, en cambio, dice Vico, el mundo de las cosas humanas. Ese mundo sí está a mí altura por que yo soy ser humano, y lo que han pensado otros seres humanos, yo puedo pensarlo algún día. Todo esto son las humanidades, y mucho más.

¿Qué vestigios humanistas encuentra en la cultura prehispánica?

 

En la cultura prehispánica tenemos, como en cualquier otra cultura, un caudal de elementos que podríamos calificar de humanistas. Por ejemplo, tenemos en primer lugar un arte extraordinario: basta visitar Palenque, o Xochicalco, o Teotihuacán para darnos cuenta de esto. Se trata de un arte construido por gente que tuvo que pensar, tuvo que concebir una literatura, y por fortuna tenemos testimonios: los códices, que algunos se remontan a siglos antes, como los códices mixtecos, o las inscripciones mayas, que igualmente se remontan varios siglos atrás. Es decir, estas culturas tienen conciencia de su pasado y buscan ligar su vida con los misterios que ellos creen entrever. Por otro lado, tenemos una literatura copiosísima en náhuatl. Yo me he dedicado a estudiarla y hoy en día nos preguntamos cómo es que llegó todo eso a nosotros. Pues llegó por dos formas: porque los códices que se conservan, los libros con pinturas y signos jeroglíficos eran el soporte de esa literatura. Y además, estaba la enseñanza memorizada en las escuelas prehispánicas, por ejemplo el Calmecac o el Telpochcalli, las casas de jóvenes. Con esa base, muchísimos indígenas tenían conciencia de su literatura. Cuando ocurre el choque de la Conquista, algunos frailes y también muchos indígenas por sí mismos, como Chimalpain, trasvasan de la escritura de los códices la tradición oral, trasvasan a escritura alfabética en la misma lengua náhuatl. Y así se rescata una literatura riquísima que da testimonio de la gran percepción náhuatl y mesoamericana en general de lo que es el valor de las cosas humanas. Entonces, sí que tenemos un conjunto de humanidades en las culturas prehispánicas.

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