Música fea: Hospital de México

Portada del álbum Descanse en Pants, Hospital de México, 2019.

Por César Oliveros

 

Tenemos miedo a desaparecer, miedo a dejar de existir para el otro. Nos aterra ser olvidados, aunque bastará sólo una generación más para que la mayoría de nosotros quede en el archivo muerto. Pareciera que las redes han agudizado este temor primigenio. Queremos que reafirmen nuestra existencia, porque no basta qué hagamos o cómo lo hagamos, si no tenemos la aprobación de los demás, no cuenta. Necesitamos más seguidores, deseamos que nos reconozcan en la calle, queremos más corazones, pulgares arriba y mares de “me gusta”. Esta esquizofrenia se hace insoportable cuando hablamos de un proyecto artístico; miles de personas haciendo música y mandando lo que hacen a sus contactos, a sus parejas, a su familia, a quien sea, a todo el mundo. Ni la peste nos detiene. Porque con suerte tendremos tantas descargas en Spotify que algo caerá en nuestras cuentas raquíticas, una entrevista en la radio  (al menos por internet), o nos firmará algún sello especializado. Todo esto se acabó. Esto sólo pasa a un nivel de pop caricaturesco y en extinción, pero esta ilusión lejos de ser superada ha alcanzado a casi todos los géneros.

Nos aterra ser olvidados, aunque bastará sólo una generación más para que la mayoría de nosotros quede en el archivo muerto.

En toda esta avalancha de gente vendiéndose como mercancía que vale la pena, podemos quedar perdidos y hartos. Pero afortunadamente está el otro extremo. Personas que se oponen a la vorágine absurda actual, que apuestan por el bajo perfil y para quien la inseguridad no es algo negativo sino un atributo. Hospital de México es un proyecto que va a su propia velocidad, que apuesta por la grabación sucia, cuasi casera y que apenas podemos escuchar en Bandcamp varios discos, incluso algunos en vivo. Cada uno con vida propia; se nota el cambio de humor entre uno y otro pero siempre hay algo oscuro que los arropa a todos. Los primeros trabajos se escuchan más ruidosos, acelerados y neuróticos, los últimos parecen más contemplativos incluso más infantiles y esencialistas; como si fuera una pausa en un remolino.

Hospital de México es un proyecto que va a su propia velocidad, que apuesta por la grabación sucia, cuasi casera y que apenas podemos escuchar en Bandcamp.

Esteban es un hombre orquesta, que no necesita más que una caja de ritmos, una guitarra y su voz. Porque aunque su cerebro ya no sirva, como dice en una canción, “Electricidad”, líricamente es contundente y crudo, usando un lenguaje coloquial y de crónica a la Chava Flores pero más pesimista y existencialista; la muerte, la libertad, la deriva entre otros temas afines son constantes en las letras: “A mi cuerpo lo abandoné, lo he dejado atrás, porque sé que a donde voy, no lo voy a necesitar. Vida virtual… A mi cuerpo deseché, conseguí uno de metal, ahora nunca voy a morir, sólo me voy a oxidar, cuerpo de metal”.

Esteban, único integrante de Hospital de México, fotografía de Melisa San Vicente.

Hospital de México no necesita metáforas, poemas pueriles ni palabras rebuscadas para resaltar literariamente. Las melodías y bases en apariencia sencillas son la banda sonora perfecta que acompañan estas letras que bien  podrían ser cuentos/novelas/cortometrajes, generalmente urbanos y no de cualquier urbe, sino de la Ciudad de México, que pareciera una obsesión para este compositor; en ocasiones la inspiración viene de las raíces prehispánicas de esta ciudad. Una ciudad que ha vivido sacrificios, despojos, violencia y ruido, mucho ruido.

¿Cómo se le dice al miedo a salir ? Sé que afuera me espera una empresa criminal. Van a desollarme y usarán mi piel para alfombrar una casa con vista al mar…

La música del Hospital “son imágenes que deambulan por la cabeza de un ciudadano” como me dijo alguna vez Esteban, que sin buscarlo ni proponérselo es uno de esos proyectos de música contaminada más interesantes, que da oxígeno a la escena musical y hasta literaria de la contemporaneidad de la CDMX y que amerita ser escuchado todo el material grabado como una gran obra, de principio a fin, eso sí, cada quien a su ritmo, como cuando prefieres caminar para moverte por la ciudad. Vagar y observar mientras escuchas: “¿Cómo se le dice al miedo a salir ? Sé que afuera me espera una empresa criminal. Van a desollarme y usarán mi piel para alfombrar una casa con vista al mar…” (HDM, “Miedo”, en el disco Descanse en Pants, 2019).

 

Escucha más de Hospital de México en:

https://hospitaldemexico.bandcamp.com/

https://www.youtube.com/channel/UCbryMStqyGjoSRo6VY–dDA?

 

 

MÚSICA FEA

“Música fea”, Albania Juárez, 2020.

¿Qué pasa si lo que buscan algunas personas es lo cacofónico, la disonancia y la arritmia?

Créditos:

César I. Oliveros

Nació en la Ciudad de México. Estudió Relaciones Internacionales en la UNAM y se especializó en Derechos Humanos. Nunca ha ejercido su carrera. Desde hace 15 años se ha desempeñado como librero, pasando por varias librerías y editoriales.  Actualmente trabaja en EXIT, espacio especializado en libros de arte contemporáneo, libros de artista y fotografías de autor. También ha formado parte de varios proyectos de música experimental enfocada al noise, grind core, free jazz y música electrónica. Actualmente tiene un sello con dos colegas que editan en formato cassette desde hace 4 años llamado Dorados Pantanos y participa en el colectivo RHUINAS, que procura hacer eventos en lugares pequeños con artistas locales y de otros países a precios accesibles. La intención es crear una comunidad más abierta a la experimentación audio visual.

Albania Juárez

Nació en la Ciudad de México, estudió la licenciatura de Letras Modernas Francesas en la UNAM, se especializó en crítica literaria y posteriormente realizó la carrera de artes visuales en la ENPEG La Esmeralda. En el 2015 obtuvo la beca de Baden-Württemberg para terminar sus estudios en la Kunstakademie de Karlsruhe en Alemania, donde tuvo sus primeras muestras individuales de pintura, dibujo y arte sonoro. Su obra explora los conceptos de mística, la arqueoastronomía y los atributos mágico-religiosos de la herbolaria mexicana.