Terrorismo islámico y narcotráfico: la construcción del enemigo espectral

Paolo Pellegrin. Aldea cercana a la ciudad de Muaskar. Octubre de 2001. Civiles “patriotas”, en coordinación con las fuerzas antiterroristas de Argelia patrullan la aldea para protegerla de los ataques del Grupo Islámico Armado. Agencia Magnum.

Por Agata Pawlowska

 

El propósito de este texto consiste en analizar ciertos discursos políticos dominantes construidos en torno a distintos fenómenos violentos unificados bajo las categorías de “terrorismo islámico”, en Estados Unidos, y “narcotráfico”,  en México. A lo largo del artículo, rastreamos los principales estereotipos y las frases hechas alrededor de estas dos figuras del “enemigo”; sostenemos que la existencia espectral de dichos adversarios abstractos, constituidos de manera fantasmagórica, legitima medidas preventivas y de seguridad con el fin de  concentrar el  poder y disminuir las libertades civiles.

 

Terrorismo islámico

En principio, el llamado “terrorismo islámico”, surge a partir de diversas prácticas discursivas, por lo mismo,  no es un fenómeno unidimensional y objetivo, sino que es un constructo ambiguo y equívoco, que obedece a distintas lógicas y metas. Con esto, de ninguna manera queremos negar la existencia de cierta violencia a la que los medios de comunicación hegemónicos, por ejemplo, se refieren como terrorista. Pero creemos que diversos actos violentos han sido aglomerados y esencializados, y convertidos en el foco de atención de los  medios, de los políticos e incluso del discurso académico. Esta clase de atención ha reforzado la construcción del terrorista islámico y ha fijado su lugar en nuestra manera de imaginar el mundo y actuar en él.

Los discursos hegemónicos actuales, nos invitan a presenciar el espectáculo en donde la seguridad de todos es asediada por el terrorismo islámico.  En Estados Unidos, a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el terrorismo es fabricado como el enemigo paradigmático y la principal amenaza a la seguridad nacional y al orden global. A pesar de su ambigüedad y alto grado de abstracción confusa, la seguridad y el orden constituyen una generalidad prioritaria en las estructuras discursivas oficiales. Lo que supuestamente amenaza a estos valores difusos, es el enemigo terrorista, construido de manera igualmente abstracta y ambigua, y representado como un fenómeno invisible, escurridizo, efímero e imprevisible.

El terrorismo es constituido en el discurso político estadounidense como un peligro latente, potencial y espectral, que puede atacar en cualquier momento y lugar. Dentro de lo que Judith Butler denomina como  “histeria racial”(1), los políticos piden a la población que esté alerta frente al otro, no-blanco, cuya presencia en el mundo parezca sospechosa, pero no especifican en contra de qué hay que estar alerta. En consecuencia, cada ciudadano tiene la libertad de poblar su imaginación con fuentes subjetivas de terror y luego proyectarlas hacia su entorno. El resultado de estas estrategias de terror consiste en la difusión de un racismo amorfo, racionalizado por el reclamo de autodefensa. (2)

Donald Rumsfeld, antiguo Secretario de Defensa en el Gobierno de George W. Bush, al describir al enemigo terrorista, reconocía que no había manera de defenderse frente a los actos terroristas, porque el terrorista puede atacar en cualquier lugar, en cualquier momento, usando cualquier técnica, y es físicamente imposible defenderse en cada momento, en cada lugar y de cada técnica. (3) No obstante, de manera contradictoria, señala en otro discurso que por difícil que sea, sí es posible prevenir un ataque terrorista: “el desafío para este siglo es muy difícil: defender nuestra nación contra lo desconocido, lo incierto, lo que no se ve, lo inesperado. Puede parecer una tarea imposible, pero no lo es”. (4) Por supuesto, Rumsfeld promete lo imposible, pues no se puede vencer a un enemigo construido de manera a priori como invencible. Es decir, el terrorismo es tan abstracto y confuso, y sus fronteras conceptuales son tan borrosas, que cualquier sujeto o grupo puede caer bajo la sospecha de ser terrorista, según la conveniencia del poder en turno. Jacques Derrida, en un diálogo con Giovanna Borradori, reconoce que las nociones que permanecen oscuras, dogmáticas o precríticas son usadas por los poderes legítimos cuando les parecen oportunas, y mientras más confuso es el concepto, más se presta para una apropiación oportuna. (5)

Larry Towell. Frontera de Gaza. 1996. Hombre bomba de Hamás arrestado. Agencia Magnum.

Lo distintivo del terrorismo, es su constitución, propia de un espectro que habita los imaginarios. En palabras de Jacques Derrida el espectro es un no-objeto, un ser imaginado:

Es algo que, justamente, no se sabe, y no se sabe si precisamente es, si        existe, si responde a algún nombre y corresponde a alguna esencia. No se sabe: no por ignorancia, sino porque ese no-objeto, ese presente no presente, ese ser-ahí de un ausente o de un desaparecido no depende ya del saber. Al menos no de lo que se cree saber bajo el nombre de saber. (6)

El enemigo construido espectralmente es funcional para el poder por ser invencible, por lo que la lucha en su contra puede justificar las medidas de limitación de libertades de manera interminable. La guerra contra el terrorismo con ataques espectaculares, visibles por televisión7 declarada primero a Al-Qaeda, continúa hasta ahora, ya que, como profetizó Bush, no terminará hasta que cada grupo dedicado al terrorismo mundial haya desaparecido. (8) 

Debido a la imposibilidad de una definición precisa, el terrorista puede ser encarnado en el aquí y ahora por casi cualquier persona que se resista u oponga al sistema; o simplemente por alguien que tenga mala suerte, ante todo si no es blanco. El color de la piel vinculado a menudo con los indicadores subjetivos de estatus, da una pauta para construir un modelo de terrorista que facilita las prácticas de exclusión y criminalización de la población negra, latina y árabe, entre los que suelen estar los luchadores sociales y opositores al sistema dominante. De esta manera, los discursos antiterroristas reafirman el racismo estructural de la sociedad estadounidense y buscan eliminar cualquier atisbo del delito de rebelión […] rompen histórica, ideológica y normativamente con la idea de rebelión contra el sistema. (9)

Esteban Rodríguez, de manera acertada, afirma que el terrorismo es un comodín que permite al Estado decidir en cada caso quién es el enemigo y justificar las prácticas de seguridad permanentes:

La paradoja es que se define al  “enemigo” como alguien que es imposible de definir […] El enemigo se identifica con las respectivas intervenciones de policía. El  “enemigo” se presenta como algo abstracto que sólo adquiere consistencia y visibilidad durante la guerra de policía. La presencia de este  “enemigo” indefinido y ubicuo demuestra la necesidad de seguridad permanente. […] La figura del terrorismo es una suerte de significado vacío, un comodín precisamente. Nunca sabremos de qué se trata. Tiene la plasticidad, la ductilidad que le permite al gobierno de turno adaptarla a las circunstancias del momento. Terrorista será entonces lo que el Estado diga qué es el terrorismo en ese momento. (10)

Paolo Pellegrin. Irak. Sinyar. 2015. Mohammed Hasali, agente de la Asayish (Agencia de Inteligencia Kurda) en Kirkuk, muestra la imagen de una mujer terrorista de ISIS. Agencia Magnum.

El terrorista es un intermitente enemigo oportuno, cuya presencia y ausencia a la vez, demuestran la supuesta necesidad de una estrategia de seguridad constante. Así, la perspectiva de la acción preventiva frente a un enemigo invisible y huidizo ocupa el lugar central de la política estadounidense. La paradoja propia de este discurso, consiste en querer prevenir lo que es reconocido como imprevisible, en querer vencer al enemigo imposible de definir. El enemigo se presenta como algo abstracto que sólo se vuelve concreto en el momento del ataque preventivo o detención arbitraria. La persona sospechosa de terrorista pasa hacia una existencia espectral, se convierte en lo que podemos denominar de manera metafórica: la sombra humana. El presunto terrorista entra al estado de excepción donde ya no está reconocido ni protegido por la ley. Puede ser detenido de manera preventiva e indefinida sin que se le presenten cargos concretos, pues la ley se suspende en nombre de la soberanía de la nación,  entendida como la obligación de cualquier Estado de preservar y proteger su propia territorialidad. (11)

Giorgio Agamben, en su ensayo Estado de excepción, argumenta que el sujeto privado de sus derechos de ciudadano habita una zona de indiferenciación entre anomia y derecho donde la aplicación de la ley es suspendida, pero la ley como tal permanece en vigor. (12) El sujeto sospechoso de actividades terroristas se encuentra adentro de una fractura ontológica donde ni está vivo, en el sentido de ser parte de una comunidad política, pero tampoco está muerto. La ilegítima detención indefinida sin juicio, como en el caso paradigmático de los presos en la Bahía de Guantánamo, se convierte en un recurso extrajurídico del poder estatal que suspende el estado de derecho en nombre de la seguridad. La excepción que aquí está en juego, implica la exclusión de la ley, y esta zona ambigua creada por esta exclusión es el espacio, según Agamben, (13) propio de la fuerza y de la violencia. La ley se sostiene en la excepción, que es un vacío de derecho donde opera la violencia fuera de derecho. La tortura, tratos crueles y detenciones ilegales son sólo unos ejemplos de lo que se realiza dentro del estado de excepción permanente para aquellos sobre los que recae la sospecha de terrorismo. Judith Butler, advierte sobre el establecimiento de zonas de violencia que subsisten fuera de la ley, constituyendo, en palabras de Walter Benjamin, los estados de excepción permanentes, habitados por los espectros humanos.

Una noción espuria de civilización da la medida de lo que se define como humano, al mismo tiempo que produce el campo de lo espectralmente humano, de lo informe – esa esfera de vida extrahumana y extrajurídica donde aspirantes a lo humano permanecen detenidos, obligados a vivir y a morir. (14)

La fabricación del enemigo es el acto de violencia simbólica por parte del poder, que provoca una sensación de inseguridad y angustia entre sus habitantes, a quienes se trata de convencer sobre la necesidad de ceder una parte cada vez más significativa de su libertad al Estado. La implementación de estrategias de dominio, control y vigilancia estatales cada vez más penetrantes se legitima por medio de la convicción sobre la necesidad de las políticas de seguridad. Asimismo, la acusación de ser terrorista puede recaer sobre cualquier persona, aunque con mucho más probabilidad si se encuentra dentro de los grupos oprimidos, sujetos a la discriminación racista (racial profiling). El miedo a la detención injustificada e indefinida, por otra parte,  puede constituir un factor que disminuya la agencia de los grupos oprimidos en contra del sistema dominante.

Jerome Sessini. México. Culiacán. 2008. Arma de narcotraficante confiscada por las fuerzas armadas mexicanas en Sinaloa. Agencia Magnum.

 

Narcotráfico

En cuanto al discurso político en México, centrado en el tema de seguridad, el término de “narcotráfico” tiene una preponderancia especial en la esfera política, ya que no sólo es considerado un delito sino también una amenaza a la estabilidad de las instituciones del Estado. En los discursos oficiales de los anteriores presidentes mexicanos, cuyo cargo, simbólicamente, concentra el mayor poder político, el narcotráfico se presenta como el desafío principal, indefinido y confuso, a este poder. Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, y Felipe Calderón Hinojosa, construyeron la figura del narcotráfico como la amenaza central a la seguridad nacional y global, a la salud, los valores y las tradiciones mexicanas. (15) En otras palabras, el narcotráfico quedó  marcado en sus pronunciamientos oficiales como el mal absoluto que amenaza a todo aquello considerado como un bien.

Según el expresidente Carlos Salinas, el narcotraficante es un enemigo global, sin rostro, un delincuente nefasto, que no tiene nacionalidad ni patria, haya nacido aquí o en cualquier lugar de mundo. (16) Llama la atención en estas palabras del expresidente, que la condición de apátrida es usada como un insulto: los narcotraficantes son representados como seres que carecen de Estado y de ley, por lo cual están, de alguna manera, fuera de todo control. Esta apariencia de libertad los convierte en el objeto de envidia por parte de aquellos que se saben (o se suponen) sometidos. Además, Salinas de Gortari pone de manifiesto que el narcotraficante carece del privilegio de tener patria, con lo que, simbólicamente, es excluido del colectivo como alguien radicalmente extraño y es privado de cualquier protección que pudiera ofrecer el hecho de tener una nacionalidad. El narcotraficante se convierte en un fantasma que circula por el mundo sin el anclaje de la nacionalidad y la ley. La sospecha de ser narcotraficante puede recaer sobre casi cualquier persona, ante todo si es vulnerable por ser pobre, migrante, etcétera. Esta posibilidad se debe al alto grado de generalidad y ambigüedad en la estipulación de lo que sería un narcotraficante.

Para Ernesto Zedillo, a pesar del levantamiento del EZLN en Chiapas, la crisis económica y la pobreza creciente durante su sexenio, el narcotráfico es la mayor amenaza a la seguridad nacional, el más grave peligro para la salud social y la más cruel fuente de violencia. (17) Así, frente a la gravedad de la crisis política y económica, el  narcotráfico  toma el papel de comodín responsable por esta situación. De una manera parecida a la lógica del chivo expiatorio.

Ernesto Zedillo inauguró el Coloquio sobre Prevención de la Farmacodependencia y Conductas Asociadas en el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, con una descripción del narcotráfico como el mayor enemigo no sólo de México, sino de la humanidad. El narcotráfico en este discurso es un fenómeno tan abstracto, que se convierte en amenaza total a los valores del mundo civilizado:

El narcotráfico es la más grave amenaza para la integridad física, mental y moral de los jóvenes; el narcotráfico es la más grave amenaza a la salud de la sociedad; el narcotráfico es la más grave amenaza a la tranquilidad y el orden público; el narcotráfico es la más grave amenaza al Estado de Derecho; el narcotráfico es la más grave amenaza a nuestra seguridad nacional. Debemos estar conscientes de que al luchar contra el narcotráfico, estamos luchando contra el fenómeno de crimen organizado más poderoso, persistente, extendido y lucrativo en la historia de la humanidad. (18)

Para Vicente Fox, en cierta continuidad con la línea discursiva de Zedillo, el narcotráfico es el enemigo global.  El narcotráfico es un problema mundial que exige una respuesta global, una respuesta asumida por todos y compartida en todos los países. (19) El gran reto del gobierno de Fox sigue siendo el de la seguridad que se conseguiría poniéndole freno al crimen organizado y al narcotráfico. El presidente vincula al narcotráfico con la perversa influencia del dinero sucio, con esto marca una supuesta frontera entre el dinero “limpio y moral”, (20) es decir, conseguido de manera lícita por el mundo empresarial, cuyo poder se incrementa en su sexenio, y el dinero “sucio y perverso” del narcotráfico. Sin embargo, hay que someter a un examen crítico la rigidez o la existencia misma de esta frontera imaginaria dentro del capitalismo, pues fomenta la ilusión de que existen riquezas bien habidas que no recurren a  la explotación.

Jerome Sessini. México. Culiacán. 2009. Miles de tropas en las calles para combatir al cártel de Sinaloa. Agencia Magnum.

En los discursos de Felipe Calderón, frente a la inestabilidad social y una multiplicidad de conflictos en el país al comienzo de su mandato (la débil legitimidad de su investidura  debido a la sospecha de fraude electoral contra su oponente Andrés Manuel López Obrador, desobediencia civil en Oaxaca, conflictos mineros, casos de corrupción por parte de los hijos de Marta Sahagún de Fox, incremento de violencia en Guerrero y Michoacán, conflicto en San Salvador Atenco), destaca una extrema priorización de los temas vinculados con la seguridad, mientras que la definición de narcotráfico sigue ausente o confusa, lo que imposibilita señalar con claridad a algún enemigo concreto. Notemos que a partir del año 2001, tanto en los discursos de Fox como en los de Calderón está cada vez más presente la amenaza del terrorismo, junto a la del narcotráfico y el crimen organizado.

Hoy, en esta Reunión Hemisférica, vemos cómo el mundo globalizado en el que ahora vivimos propicia que factores como el terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas, entre otros, se constituyen en nuevas, difusas y complejas amenazas que rebasan las fronteras nacionales y ponen en riesgo nuestra seguridad y nuestra tranquilidad, por lo que se requiere de la cooperación de todos para enfrentarlos exitosamente. (21)

Calderón decide iniciar una guerra abierta contra ese enemigo indefinido, espectral, que de alguna manera se parece a la guerra estadounidense contra el terrorismo. En ambos casos, la construcción abstracta y difusa del enemigo asegura que la guerra no se acabe y que no pueda ser ganada. Calderón, para justificar una abierta confrontación armada, recalca que la responsabilidad más importante del Estado consiste en salvaguardar la seguridad de los ciudadanos:

[…]uno de los deberes más importantes que tiene un gobernante es garantizarle la seguridad a la gente. De hecho, eso es lo que principalmente justifica que alguien tenga el mando, que alguien tenga la fuerza pública, que alguien tenga el monopolio del poder, el garantizarle a cada quien su seguridad. Por esa razón emprendimos un guerra frontal contra el crimen organizado. (22)

Paradójicamente, sus acciones sólo lograron aumentar los niveles de violencia. Por ejemplo, la tasa de homicidios en  las zonas donde se iniciaron, en diciembre de 2006, los operativos conjuntos permanentes con las Fuerzas Armadas, crecieron de manera significativa. (23) Para justificar la guerra contra el narcotráfico, Calderón plantea la alternativa o rescatamos a México o cancelamos un futuro de prosperidad que merecen los hijos de todos los mexicanos. (24) De esta manera, da a entender que, en el nombre de una promesa vacía proyectada hacia un futuro indefinido, es válido sacrificar las vidas de los mexicanos del presente. La misma lógica del sacrificio rige las siguientes palabras pronunciadas el 2 de julio de 2007: desde los primeros días de mi gobierno dimos inicio a una guerra frontal contra la delincuencia y el crimen organizado […] que tomará tiempo, que tomará recursos económicos, vidas humanas. (25) Este razonamiento, exige el sacrificio y el sufrimiento para alcanzar una supuesta prosperidad futura para todos. Lo que obstaculizaría la realización de este bienestar generalizado sería la presencia del enemigo bajo la forma del narco. Sin embargo, está felicidad prometida, en realidad es imposible en un sistema que se funda y mantiene sobre la explotación de las mayorías.

(Este apartado es un extracto de “Narcotráfico y (Narco)terrorismo: construcción del enemigo espectral en México”, en La “nación” y lo “mexicano”: conceptos, actores y prácticas. Coordinadores: Mauricio Pilatowsky y Guillermo Castillo. Ed. FES Acatlán, UNAM, 2018).

Reflexiones finales

La comprensión de los actos de violencia que tienen lugar en la actualidad, se ve obstaculizada por las estrategias discursivas hegemónicas, que fabrican a un enemigo espectral como una amenaza invisible, indefinida y difusa. Esta construcción del enemigo legitima el permanente estado de excepción del poder existente, criminaliza a los movimientos de oposición y resistencia e intenta crear sujetos paralizados por el miedo para así impedir su organización política rebelde o resistente. El miedo no es sólo el resultado de la amenaza de un ataque imprevisible por parte del enemigo, sino también es el miedo a parecer sospechoso y a ser acusado de narcotraficante o terrorista. Esta acusación es posible debido a la oportuna indefinición del enemigo. El capitalismo global con su deriva hacia las modalidades mafiosas es posiblemente un factor relevante para explicar los actos violentos que hoy presenciamos, sin embargo, queda silenciado en los discursos analizados en este ensayo.

Jerome Sessini. México. Ciudad Juárez. 2009. Operación. “Chihuahua conjuntos”. Agencia Magnum.

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Agata Pawlowska. Maestra y Candidata a Doctora en Filosofía Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); psicoterapeuta. Entre sus líneas de investigación se encuentran la islamofobia, el terrorismo y la construcción de la figura del enemigo. Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales y ha publicado sus trabajos en revistas y libros especializados. Es integrante de los grupos de investigación: “Imaginarios nacionales”, “Alteridades y exclusiones” y “Teoría Crítica desde las Américas”.

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1. Judith Butler, Vida precaria. El poder del duelo y la violencia, Buenos Aires, Paidós, 2004, p.67.
2. Idem.
3. http://gov332.weebly.com/uploads/1/3/5/2/13525224/rumsfeld_quotes.pdf, Secretary of Defense Donald H. Rumsfeld, Pentagon Auditorium Defense Department Town Hall Meeting With Secretary of Defense Donald H. Rumsfeld, transcript and question and answer period, Thursday, March 7, 2002. http://www.defenselink.mil/speeches/2002/s20020307-secdef.html
4. Donald Rumsfeld, el texto publicado en revista Foreign Affairs, reproducido en español en la revista Proceso, 4.05.2002, http://www.proceso.com.mx/187495/lo-desconocido-el-nuevo-enemigo-militar-de-washington, consultado 17.05.2017.  Todos los demás artículos citados de la red fueron consultados en la misma fecha.
5. Borradorrí, op.cit., p.103.
6. Jacques Derrida, Espectros de Marx. El estado de la deuda, el trabajo del duelo y la nueva internacional, Madrid, Editorial Trotta, 1998, p.20.
7. George Bush, discurso publicado en el País, 09.21.2001, http://elpais.com/diario/2001/09/21/internacional/1001023245_850215.html
8. Ídem.
9. Mary Luz Sandoval, Diacrítica del terror. Terrorismo y antiterrorismo a la luz del pensamiento de Pierre Bourdieu, Tercer Mundo Editores, Bogotá, 2007, pp. 20-21.
10. Esteban Rodriguez, “Estado del miedo. El terrorismo como nuevo rudimento legitimador del Estado de Malestar” en J. Pinedo, P. Calveiro et al., Políticas de terror. Las formas del terrorismo de Estado en la globalización, Buenos Aires, AD-HOC, 2007, pp.92, 97.
11. Judith Butler, Vida precaria..., p.85.
12. Giorgio Agamben, op. cit. p.72.
 13. Ibíd.
14. Judith Butler, Vida precaria,  p.123.
15. Miguel David Norzagaray López, El narcotráfico en México desde el discurso oficial. Un análisis de los sexenios comprendidos en el periodo 1988-2009, tesis de maestría, FLASCO México, 2010, p.107.
16. Carlos Salinas de Gortari, discurso pronunciado 17.09.90 durante Cena en Honor del Presidente de la República de Colombia, pp.23-25, citado por Norzagaray, op. cit., p.70.
17. Ernesto Zedillo Ponce de León, Mensaje de toma de posesión pronunciado 01.12.94, consultado 30.04.2017 en: http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/disc/dic94/01dic94-2.html
18. Ernesto Zedillo Ponce de León, discurso pronunciado 26.06.1995, consultado 30.04.2017 en http://zedillo.presidencia.gob.mx/pages/disc/jun95/26jun95.html
19. Vicente Fox, discurso pronunciado 24.07.05, Día internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, citado por Norzagaray, op. cit., nota 171, p.148.
20. Vicente Fox, Informe de Resultados de la Campaña Permanente Contra la Delincuencia y el Narcotráfico pronunciado 24.01.01. Informe de Resultados de la Campaña Permanente Contra la Delincuencia y el Narcotráfico, citado por Norzagaray, op. cit., p.154.
21. Felipe Calderón, discurso pronunciado 03.2010, consultado 30.04.2017: http://calderon.presidencia.gob.mx/2012/03/diversas-intervenciones-en-la-reunion-hemisferica-de-alto-nivel-contra-la-delincuencia-organizada-transnacional/
22. Felipe Calderón, discurso Rescate de Espacios Públicos: Rehabilitación del Parqué 5 de Abril, 02.10.07, citado por Norzagaray, op. cit., p.176.
23. Fuente: datos de Defunciones por homicidio, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y Estimaciones y Proyecciones de Población, Consejo Nacional de Población (CONAPO).
24. Felipe Calderón, discurso 10.01.07. Día de las Fuerzas Aéreas, citado por Norzagaray, op. cit., p.177.
25. Nexos, Blog de la redacción “Una ayudadita de memoria para Felipe Calderón”, 28.01.2011 http://redaccion.nexos.com.mx/?p=2571

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