“Conforme ha pasado el tiempo se tiende a ver el libro menos como un objeto, y más como una sustancia inmaterial que se vierte en un odre más o menos perdurable, más o menos costoso. Sin embargo, hablar de libro es una actividad, hoy, propia de seres nostálgicos que pretenden apresar entre las manos un objeto”. En la presente reseña, Pável Granados hace una lúcida lectura sobre Die Kurt F. Gödel Bibliothek, libro de ensayos que es un homenaje a la obra del artista Emilio Chapela, “W. Untitled Die Kurt F. Gödel Bibliothek”; un gran librero ficticio lleno de bloques de madera que simulan ser libros. A partir de este cruce interdisciplinario, Pável Granados reflexiona sobre el libro y su naturaleza que oscila entre la experiencia intelectual, el fetiche y un montón de papeles invadidos por amenazantes insectos.

En esta breve entrevista realizada por Eleuterio Gabón, se condensa la historia del Pueblo Romaní narrada por Cayetano Fernández, compañero de izquierdas y anticapitalista. Los primeros romas habitan territorios al norte del subcontinente indio, su lengua está enrraizada al sánscrito kalà. Su historia marcada por el nomadismo, debido a la marginación, las persecuciones y las expulsiones que han sufrido. Caminan en busca de la libertad, dejando como testimonio su himno: El Gelem (Anduve, anduve); su lucha social es por el reconocimiento cultural y político.

“El alma se muestra a través de sus muros”, dice Aldous Huxley en torno al rostro, es decir, que en él no únicamente se percibe la geografía expresiva exterior de una persona, sino que también se halla el rastro de su ser profundo. Esta idea la persigue Sebastián Coutiño en sus dibujos; trazos que son el asentamiento de una superficie, pero más aún, una excavación en busca de un significado, como quien busca un espejo debajo de un río. Es la materialización de una forma, y al mismo tiempo, el bosquejo de un camino posible: la ruta hacia el ser propio. Por eso Coutiño cuando piensa en la pintura no se detiene a hablar sólo de técnica, y prefiere enfatizar ese “instante de eternidad como expresión continua del alma”, comprendiendo que un trazo sobre el papel tiene como responsabilidad última la fijación de una presencia en el tiempo.

En los cuentos de Sergio Osorio (Estado de México, 1981), la fragilidad de la vida cotidiana se quiebra, dejando al descubierto los abismos de las relaciones humanas. En la presente antología, se aprecia un narrador de una luminosidad que, en su intento de alcanzar las frías periferias de sus propios recuerdos, deviene en sombra: casas cubiertas de humedad, “porque el sol no toca sus muros”; niños que padecen su soledad en medio de ambientes hostiles, o aquella mujer que no puede cuidar a sus hijos porque la depresión la tienen postrada en la cama. Sin embargo, este resplandor alcanza lugares del espíritu humano, que por su complejidad a menudo son inaccesibles. Se trata de un viaje por los subsuelos de esa normalidad de la vida ordinaria, que un día, sin previo aviso, nos enseña que todo es un engaño.

En la presente reseña, Pável Granados emprende dos búsquedas; la Europa comunista que Gabriel García Márquez visitó a finales de los años cincuenta, y el origen de muchas de las conceptualizaciones e ideas literarias que el escritor colombiano desarrolló años después en sus novelas más célebres. La impresión que dejó en el narrador un país como la Unión Soviética (ese mundo “desproporcionado y extraño”), lo situó en un plano donde lo exótico participaba en un juego de ida y vuelta. El paseo por territorios insólitos dejaron en el autor experiencias que con el tiempo se convirtieron en motivos literarios, pero también fue una suerte de espejo que lo puso enfrente de su propia riqueza imaginativa.

El pintor coahuilense Jorge Durón, nos invita a pensar junto con él cuál es el sentido de la crítica de arte en nuestros días, en un momento en el que pareciera que los “críticos” son los integrantes de un jurado de Reality show en un set televisivo, y en donde su compromiso no pareciera estar con el arte ni el público, sino con los museos, los artistas de renombre, los gobiernos en turno y el mercado. ¿Necesitamos de la crítica de arte? Si la respuesta es afirmativa, ¿en qué condiciones? Para Jorge Durón, el crítico debe “ser capaz de transmitir pasión y gusto por el arte”, empujarnos a dialogar con la obra y evitar los juicios morales o personales que sólo buscan atizar la hoguera de las vanidades en tiempos de redes sociales y conexión global.

Presentamos un ejercicio transversal entre el texto, la fotografía y el grabado, realizado por los artistas mexicanos Diana Trujillo y Francisco García, a partir de la reflexión que generó en ambos la lectura de los ensayos “La sombra y la huella” del artista visual Luca Pancrazzi y “Fotogramas” de la también artista Paola Binante. Ambos textos son a su vez meditaciones cuidadosas sobre el arte y las técnicas fotográficas inspiradas en la obra de su compatriota italiano Pierpaolo Pagano. La excelente traducción corre a cargo de Laura Gandolfi. Estamos, pues, frente a un ejercicio de interpretación múltiple y diverso con resultados notables.

Roxana Sámano explora en este poema breve, el soterrado fracaso existencial que nos ha desvelado nuestra presente temporada en el encierro, confinados desde que nacemos en nuestros muy particulares cuartos sin ventanas. “Todo encierro es un relato de realidad pausada, de resistencia relativa que se deja traicionar por la similitud de los días”.

Carlos Monsiváis (1938-2010) ejerció la casi imposible tarea de capturar las expresiones que delinean el perfil de una comunidad en crecimiento. Vio, paso a paso, cómo se fue construyendo nuestra cultura. La historia anterior y la reciente, la literatura, el periodismo, los héroes populares, los grandes movimientos y cambios sociales, la crítica a la transición democrática, la defensa del Estado laico y la diversidad sexual, el cine, la música, la investigación iconográfica, la sátira frente a las ineptitudes del poder, hallaron su portavoz inteligente.

A petición de su psiquiatra, un hombre viudo y con problemas de alcoholismo imagina con admirable detalle una ciudad en la cual jamás ha estado; un barrendero que a diario recoge objetos de la calle para guardarlos como tesoros, regala a una niña un pequeño burrito de juguete; una vez que ha atrapado a una rata, un hombre tira a sus crías al cesto de basura mientras su hija duerme: no quiere que ella participe de una escena de semejante crueldad. Escenas donde la bondad y la ternura se ven arrastradas por el inevitable torrente de exterminio que guarda toda existencia. También hallamos aquí una obsesión que ha perseguido al narrador desde su adolescencia: los deportes de contacto. Quede la presente selección como un buena muestra del trabajo de Aldo Rosales (Ciudad de México, 1986), uno de los narradores mexicanos jóvenes más impactantes de la actualidad.

Richard Stern (1928 – 2013) es uno de los maestros de la narrativa norteamericana que ejerció una influencia importante durante la segunda mitad del siglo XX. No obstante, Stern es uno de los escritores de su generación menos conocidos, a pesar de haber sido considerado por figuras como Saúl Below, Samuel Beckett y el propio Jorge Luis Borges. En el idioma español, apenas en 2019 se tradujo su primera novela: “Las hijas de otros hombres”, excelentemente reseñada por Pável Granados. De esta obra, Philip Roth declaró: “Es como si Chéjov hubiera escrito Lolita”.