La poética de la Fragilidad

“La Poética de la Fragilidad” es un proyecto que indaga la existencia humana. La obra, plurisensorial, está conformada por un film, un libro de artista y una plataforma. Para su realización, Lata Mani y Nicolás Grandi abstraen de la rítmica del yantra hindu, una forma geométrica que representa la disociación de la unidad en múltiples formas, ofreciendo diversos puntos de vista y experiencias; todas ellas visiones sobre la vida que nos posibilita la apertura hacia la otra persona, un microcosmos que nos devuelve nuestro propio reflejo.

Luisa Estrada, artista visual especializada en el grabado y el dibujo, habla sobre los orígenes y el sentido de su obra, basada en su mayoría en el paisaje urbano de la Ciudad de México, su lugar de nacimiento.  El grabado en México vive hoy un boom de producción y difusión pocas veces visto a lo largo de su tradición, y Estrada -egresada de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) antes Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP)-, es una de las jóvenes artistas destacadas de esta nueva ola. Baste decir que la Ciudad de México se enriquece visualmente, a través de su mirada atenta a los detalles cotidianos del “monstruo urbano”.

El Hospital J.T. Borda es un hospital psiquiátrico de la Ciudad de Buenos Aires, es la institución dedicada a la salud mental más grande de la Argentina: residen unas 1400 personas y atiende a varios miles más en forma ambulatoria. Durante un año, todos los martes, Camila Álvarez coordinó un taller de fotografía para las mujeres que se encuentran internadas en el Borda, parte de los resultados del taller los publicamos ahora en Máquina, acompañados de un ensayo de la propia Camila Álvarez en donde narra la experiencia: “Entre tanta banalidad fotografiada cotidianamente, la cámara en sus manos les permitió llegar a los lugares más profundos de sí mismas, conectando con emociones, con el inconsciente, los sueños, los deseos, los recuerdos”.

Juan Pablo Ramos analiza la narrativa del “progreso” a partir del corredor escultórico Chactemal ubicado en el estado caribeño de Quintana Roo, México. Su reflexión arroja luz sobre la ideología desarrollista implementada en este país por el Partido Revolucionario Institucional desde sus primeros años de gobierno y que llegó al paroxismo con la imposición del modelo neoliberal. El corredor escultórico Chactemal -una serie de esculturas de distintos artistas mexicanos de renombre como Vicente Rojo, Sebastián o José Luis Cuevas, colocadas a lo largo del Boulevard Bahía- “es un recordatorio de la modernidad como proyecto fracasado”, ahora solidificado en estructuras absurdas inacabadas y contaminantes del paisaje.

El trabajo de Jacob Kirkegaard -artista audiovisual danés- explora formas de reflexionar sobre aspectos inmediatos complejos, inadvertidos o inaccesibles de la condición humana. Desde la radiactividad en Chernóbil y Fukushima después de los accidentes nucleares, hasta el derretimiento del hielo en el Ártico, los muros fronterizos en Palestina y ”Tonos” (emisiones otoacústicas) generados a partir del oído humano real. Aion es el retrato sonoro de cuatro habitaciones abandonadas dentro de la Zona de Exclusión en Chernóbil, Ucrania.

Máquina para polímeros

Victoria Núñez Estrada (1989), es una reconocida artista visual que vive y trabaja en la Ciudad de México. Sus exploraciones se basan en la evolución del lenguaje pictórico y gráfico; también realiza esculturas acompañadas de narrativas. Su obra propone conceptos versados en la construcción de identidad, para reflexionar en torno a lo perdido y lo evocativo, principales fenómenos que enmarcan su trabajo. En el proyecto “Máquina para polímeros” aborda el problema de la austeridad, la reutilización y la repetición de materiales básicos con la finalidad de reinterpretar símbolos comunes e imaginar nuevos espacios y cuerpos.

Javier Gutiérrez “Coyote”, artista plástico y novelista gráfico, es el creador de La devoradora, proyecto atrevido como pocos dentro del cómic mexicano. Psicodelia activa es una selección de pinturas y dibujos del autor que en su opinión refieren “a la capacidad de controlar el efecto de disociación cognitiva a un universo divergente, involucrando nuevas perspectivas y estados alterados”.

El proyecto colaborativo fotográfico “El cuerpo re-significado: Espectro remoto” es la primera serie colaborativa entre el fotógrafo mexicano David G. Martínez y la antropóloga polaca Karolina Pasionek, y tiene como una primera intención la búsqueda de una ficción narrativa entre tiempo, espacio y cuerpo, mediante posibles transfiguraciones sugeridas por puntos de referencia corporal, formas y texturas dentro de un espacio decadente, abandonado y espectral. La serie aborda un diálogo tecnológico en donde la textura del haluro fotográfico y su descomposición son parte del discurso estético, mediante la apropiación y manipulación digital del antiguo formato fotográfico y su yuxtaposición con la metaimagen contemporánea a partir de un soporte digital portátil.

El historiador del arte Georges Didi-Huberman ha planteado una novedosa forma de pensar la exposición artística como un lugar donde debe incitarse el cuestionamiento y la acción. En Didi-Huberman, nos dice Amira Baltézar, los museos, las galerías, incluso conceptos como el “montaje”, dejan de ser un recinto neutro para convertirse en un espacio político; “un llamado a tomar postura”.

El concepto que Fernando Brito (Culiacán, Sinaloa) ha desarrollado en proyectos como “Tus pasos se perdieron en el paisaje”, es sin duda un parteaguas en la fotografía de nota roja producida en México. Al margen de la conmoción que provocan las imágenes de asesinatos que llenan las páginas de los diarios mexicanos, los durmientes de Brito sugieren otras sensaciones extraídas de esos mismos escenarios: la soledad, la tristeza, el abandono y una forma de ternura capaz de crear una estética poderosa y original. La obra de Brito demuestra que los límites entre la muerte, el horror, la compasión y la belleza son siempre permeables.

En la presente entrevista, Carlos López Orozco habla del Colectivo SEMEFO, un grupo artístico que durante una década (1989-1999) buscó elaborar una propuesta estética a partir de la muerte y su encarnación esencial: el cuerpo. Pedazos de cadáveres, fluidos corporales, carne putrefacta, conforman un universo que adquiere nuevos significados en el contexto del México actual, donde la violencia extrema ha llenado la cotidianidad de las más diversas y terroríficas imágenes de la muerte. Dice Amira Nyoren en su nota introductoria: “El colectivo SEMEFO reapropia la cruenta violencia en tanto materia prima para un arte subversivo. Entre el thrash metal salido de un psiquiátrico abandonando, las performances con flagelaciones, cabezas desmembradas de caballos, ropa y sangre perteneciente a los muertos anónimos; hasta el silencio que provocan unas gotas de agua de la morgue. Su trabajo nos muestra una parte crítica del arte, el “arte que apesta” y se descompone, un arte que grita por los cadáveres”.

Presentamos una muestra fotográfica de Pedro Alan Ciares (un conjunto de imágenes realizadas en formato de 35mm), que son un recorrido por distintos paisajes, desde el mar, el bosque y la urbe, donde llama la atención la sutileza con que logra imprimir el enigma de los atardeceres y de los caminos; las vías de ferrocarril, las terracerías, las carreteras. Dice Ciares de su propio trabajo: “El tiempo pasa, ese momento se extingue y de alguna manera logramos resucitarlo a través de la fotografía. Es como si hubiésemos descubierto la manera de imprimir recuerdos”.