Rey Mono, un admirable relato del siglo XVI chino, es una de las obras más fascinantes de la literatura universal, donde se conjuga la novela de aventuras, la filosofía del Tao y el budismo, la alquimia y las mitologías orientales, todo construido bajo un alucinante lenguaje poético. La peregrinación del monje Tripitaka a la India acompañado de tres mágicos discípulos en busca de las antiguas escrituras del budismo, es el tema de esta obra monumental, que hoy llega a nuestro país traducido magistralmente por Wendolín Perla.

El presente es un relato insólito dentro de las historias que rodean al mítico editor mexicano Huberto Batis: se trata de un paseo por el cementerio Veinte de Noviembre, al sur de la Ciudad de México, capturado de manera formidable por la fotógrafa Moramay Herrera Kuri. En este extraño recorrido, entre sugestivas historias de difuntos, Batis contó un sueño donde describe el encuentro con su propia tumba.

Ante la preponderancia de un discurso basado en nacionalismos ficticios; ante la elaboración de una historia oficial elaborada bajo el interés de justificar una ideología dominante, Sergio Osorio propone una enseñanza de la historia que fomente un sentido de pertenencia tomando en cuenta la herencia de la memoria colectiva y una identidad del individuo con su comunidad. Una historia “viva, renovada y crítica”, que se nutra a partir de la multiculturalidad, las diferencias ideológicas y el sentido de la justicia social.

“Conforme ha pasado el tiempo se tiende a ver el libro menos como un objeto, y más como una sustancia inmaterial que se vierte en un odre más o menos perdurable, más o menos costoso. Sin embargo, hablar de libro es una actividad, hoy, propia de seres nostálgicos que pretenden apresar entre las manos un objeto”. En la presente reseña, Pável Granados hace una lúcida lectura sobre Die Kurt F. Gödel Bibliothek, libro de ensayos que es un homenaje a la obra del artista Emilio Chapela, “W. Untitled Die Kurt F. Gödel Bibliothek”; un gran librero ficticio lleno de bloques de madera que simulan ser libros. A partir de este cruce interdisciplinario, Pável Granados reflexiona sobre el libro y su naturaleza que oscila entre la experiencia intelectual, el fetiche y un montón de papeles invadidos por amenazantes insectos.

La estrategia del gobierno federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para enfrentar la pandemia del COVID-19, ha sido motivo de innumerables debates y críticas de mayor o menor calado, enfocadas casi todas en los aspectos técnicos y científicos cuando no en la figura del polémico tabasqueño. Alfonso Vázquez Salazar, filósofo mexicano, reflexiona, desde una posición favorable a la auto nombrada Cuarta Transformación (la 4T), sobre la negativa del gobierno mexicano a declarar el estado de excepción a diferencia de lo que se hizo en otras naciones consideradas más liberales y democráticas, estado de excepción que implica la suspensión de las libertades y garantías individuales, el cierre de fronteras, la parálisis de la actividad económica y el uso de la fuerza policial y militar para inhibir la socialidad de la población. El presente ensayo es un recuento de los fundamentos históricos de la estrategia del “nacionalismo popular democrático de la 4T” contra la pandemia.

¿Cuál es el impacto de la tecnología en nuestras formas de organización política? La tecnología no debe concebirse, llanamente, como una herramienta al servicio de lo humano, cuyos efectos, buenos o malos, dependen del uso que de ella se haga -democrático o manipulador-, pero tampoco como un conjunto monstruoso de aparatos o máquinas que se elevan por encima de todos nosotros y enajenan nuestra propia potencia. Hay ingenuidad en estos postulados, afirma Francisco Barrón en el presente ensayo; habría que entender la tecnología más bien como “un incremento de poder de alteración  y re-producción de cualquier acontecimiento”, en donde lo que se transforma es nuestra propia experiencia o sensibilidad. La tecnología posee, entonces, un valor político y social intrínseco, que no debemos pasar por alto al momento de imaginar nuevos derroteros.

Laura Seligra, ecofeminista, reflexiona desde la realidad actual de crisis y colapso ambiental, cercana al ecocidio, las posibilidades existenciales y éticas que la humanidad tiene que adaptar para cohabitar en una “Tierra que es de todos”. De la mano de la filósofa Marta Tafalla, propone una ética ecoanimal, cuyos valores morales se basan en el respeto y la igualdad hacia todos los seres vivientes, ríos y montañas, postulando una alternativa de política verde, radical y revolucionaria frente a la catástrofe planetaria.

¿Por qué hay, en este país, una violencia asesina hacia las mujeres rayana en la psicosis? ¿Qué clase de enfermedad social se regodea en la tortura del cuerpo femenino hasta el punto de desmembrarlo quirúrgicamente y arrojarlo a un canal de aguas negras en los márgenes de una de las metrópolis más pobladas del mundo -el antiguo Distrito Federal, hoy CDMX-? ¿Qué se pretende “telegrafiar” con esto? ¿Cuál es el mensaje? Juan Manuel Rodríguez, joven filósofo mexicano, ensaya una respuesta a esta locura ordinaria a la que se enfrentan todos los mexicanos de norte a sur, y conecta esta inusitada forma de violencia con lo que él nombra: el Aparato Delincuencial de Estado. Este comprende tanto una política económico-militar mundial de corte neoliberal que se sirve del crimen -una lógica de despojo y expansión ilegal del territorio natural para acrecentar la riqueza de Occidente- como de diversas formas de reproducción social del orden heteropatriarcal generadoras de la ganancia específicamente capitalista.

El presente ensayo es una breve reflexión sobre el papel del arte en nuestros días a partir de la multipremiada película Roma. Tomado como fuente la sentencia del filósofo francés Jean Baudrillard de que “vivimos en un mundo de simulación” en donde “la más alta función del signo es hacer desaparecer la realidad y, al mismo tiempo, enmascarar esta desaparición”, Frida López Rodríguez entiende el hiperrealismo desplegado en la película del mexicano Alfonso Cuarón como una sucesión de simulacros que suplantan a la realidad. Esto es así porque en la cultura del simulacro (otra manera de nombrar a la sociedad del espectáculo), el hiperrealismo en el arte cumple la tarea de disimular la ausencia de sentido. Ya sólo quedan simulacros.

Como un homenaje a Rosa Luxemburgo cien años después de su cobarde asesinato, Pável Granados escribe un emotivo ensayo que toca puntos esenciales de la gran teórica marxista: el papel fundamental de la Liga Espartaquista en la lucha obrera alemana, su brillante premonición en cuanto a la “mundialización del capitalismo”, y su influencia en la ideología anticapitalista de la actualidad. Granados ha trazado una de las pinturas más certeras de la revolucionaria polaca: “Rosa Luxemburgo, dicen, caminaba con gran seguridad: pequeñita, con su gran cabeza, su rostro serio, categórica al hablar, imponente como oradora. Y frágil, sin embargo. No lo era su convicción”.

A un siglo del brutal asesinato de Rosa Luxemburgo, “el Águila de la Revolución” según palabras de Lenin, publicamos un ensayo en torno a una de las pensadoras marxistas y revolucionarias más importantes de las primeras décadas del siglo XX europeo. La profundidad y pluralidad de sus escritos, su lucha por la “crítica libre y franca” a favor del movimiento obrero europeo, sus extraordinarias dotes de oradora, son algunos aspectos que resalta Daniel Orizaga en este lúcido homenaje.

Nuestro discurso sobre la violencia hasta ahora ha sido elaborado exclusivamente en el lenguaje político. Sólo cabe pensar la violencia, o bien, como la ausencia de un Estado que nos proteja a los ciudadanos del caos, o bien, como el exceso de ese orden institucional que termina aplastando a quienes se supone debería resguardar. La violencia entendida de esta manera, se ha representado simbólicamente en las figuras bíblicas del Leviatán y de Behemoth. “Pero”, se pregunta Francisco Barrón, “¿se nos escapa alguna forma de violencia al quedar situados en este plano político?” Barrón propone la elaboración de un discurso estético de la violencia, que nos permita entenderla como el mantenimiento de las condiciones sensibles que reproducen cuerpos humanos a disposición de las pasiones de otros cuerpos humanos. Es decir, aquellas condiciones que posibilitan que unos cuerpos sean utilizados, desgastados y agotados para el goce desmedido de otros.