A 72 años de la Nakba Palestina, la catástrofe, México es aún el único país de Latinoamérica que no reconoce a Palestina como Estado Nación. Mediante esta entrevista a David Segarra y Jorge Ramos, conocedores de la realidad de Gaza y Cisjordania, Eleuterio Gabón teje la historia necesaria para detener el sionismo colonista, que actualmente participa tanto del genocidio de la Nación Palestina como de la militarización en todos los Pueblos de la Tierra. Pese a la dolorosa Shoah judía, el sionismo nace como un movimiento de lesa humanidad.

La estrategia del gobierno federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para enfrentar la pandemia del COVID-19, ha sido motivo de innumerables debates y críticas de mayor o menor calado, enfocadas casi todas en los aspectos técnicos y científicos cuando no en la figura del polémico tabasqueño. Alfonso Vázquez Salazar, filósofo mexicano, reflexiona, desde una posición favorable a la auto nombrada Cuarta Transformación (la 4T), sobre la negativa del gobierno mexicano a declarar el estado de excepción a diferencia de lo que se hizo en otras naciones consideradas más liberales y democráticas, estado de excepción que implica la suspensión de las libertades y garantías individuales, el cierre de fronteras, la parálisis de la actividad económica y el uso de la fuerza policial y militar para inhibir la socialidad de la población. El presente ensayo es un recuento de los fundamentos históricos de la estrategia del “nacionalismo popular democrático de la 4T” contra la pandemia.

¿Cuál es el impacto de la tecnología en nuestras formas de organización política? La tecnología no debe concebirse, llanamente, como una herramienta al servicio de lo humano, cuyos efectos, buenos o malos, dependen del uso que de ella se haga -democrático o manipulador-, pero tampoco como un conjunto monstruoso de aparatos o máquinas que se elevan por encima de todos nosotros y enajenan nuestra propia potencia. Hay ingenuidad en estos postulados, afirma Francisco Barrón en el presente ensayo; habría que entender la tecnología más bien como “un incremento de poder de alteración  y re-producción de cualquier acontecimiento”, en donde lo que se transforma es nuestra propia experiencia o sensibilidad. La tecnología posee, entonces, un valor político y social intrínseco, que no debemos pasar por alto al momento de imaginar nuevos derroteros.

Laura Seligra, ecofeminista, reflexiona desde la realidad actual de crisis y colapso ambiental, cercana al ecocidio, las posibilidades existenciales y éticas que la humanidad tiene que adaptar para cohabitar en una “Tierra que es de todos”. De la mano de la filósofa Marta Tafalla, propone una ética ecoanimal, cuyos valores morales se basan en el respeto y la igualdad hacia todos los seres vivientes, ríos y montañas, postulando una alternativa de política verde, radical y revolucionaria frente a la catástrofe planetaria.

¿Por qué hay, en este país, una violencia asesina hacia las mujeres rayana en la psicosis? ¿Qué clase de enfermedad social se regodea en la tortura del cuerpo femenino hasta el punto de desmembrarlo quirúrgicamente y arrojarlo a un canal de aguas negras en los márgenes de una de las metrópolis más pobladas del mundo -el antiguo Distrito Federal, hoy CDMX-? ¿Qué se pretende “telegrafiar” con esto? ¿Cuál es el mensaje? Juan Manuel Rodríguez, joven filósofo mexicano, ensaya una respuesta a esta locura ordinaria a la que se enfrentan todos los mexicanos de norte a sur, y conecta esta inusitada forma de violencia con lo que él nombra: el Aparato Delincuencial de Estado. Este comprende tanto una política económico-militar mundial de corte neoliberal que se sirve del crimen -una lógica de despojo y expansión ilegal del territorio natural para acrecentar la riqueza de Occidente- como de diversas formas de reproducción social del orden heteropatriarcal generadoras de la ganancia específicamente capitalista.

El presente ensayo es una breve reflexión sobre el papel del arte en nuestros días a partir de la multipremiada película Roma. Tomado como fuente la sentencia del filósofo francés Jean Baudrillard de que “vivimos en un mundo de simulación” en donde “la más alta función del signo es hacer desaparecer la realidad y, al mismo tiempo, enmascarar esta desaparición”, Frida López Rodríguez entiende el hiperrealismo desplegado en la película del mexicano Alfonso Cuarón como una sucesión de simulacros que suplantan a la realidad. Esto es así porque en la cultura del simulacro (otra manera de nombrar a la sociedad del espectáculo), el hiperrealismo en el arte cumple la tarea de disimular la ausencia de sentido. Ya sólo quedan simulacros.

Como un homenaje a Rosa Luxemburgo cien años después de su cobarde asesinato, Pável Granados escribe un emotivo ensayo que toca puntos esenciales de la gran teórica marxista: el papel fundamental de la Liga Espartaquista en la lucha obrera alemana, su brillante premonición en cuanto a la “mundialización del capitalismo”, y su influencia en la ideología anticapitalista de la actualidad. Granados ha trazado una de las pinturas más certeras de la revolucionaria polaca: “Rosa Luxemburgo, dicen, caminaba con gran seguridad: pequeñita, con su gran cabeza, su rostro serio, categórica al hablar, imponente como oradora. Y frágil, sin embargo. No lo era su convicción”.

A un siglo del brutal asesinato de Rosa Luxemburgo, “el Águila de la Revolución” según palabras de Lenin, publicamos un ensayo en torno a una de las pensadoras marxistas y revolucionarias más importantes de las primeras décadas del siglo XX europeo. La profundidad y pluralidad de sus escritos, su lucha por la “crítica libre y franca” a favor del movimiento obrero europeo, sus extraordinarias dotes de oradora, son algunos aspectos que resalta Daniel Orizaga en este lúcido homenaje.

Nuestro discurso sobre la violencia hasta ahora ha sido elaborado exclusivamente en el lenguaje político. Sólo cabe pensar la violencia, o bien, como la ausencia de un Estado que nos proteja a los ciudadanos del caos, o bien, como el exceso de ese orden institucional que termina aplastando a quienes se supone debería resguardar. La violencia entendida de esta manera, se ha representado simbólicamente en las figuras bíblicas del Leviatán y de Behemoth. “Pero”, se pregunta Francisco Barrón, “¿se nos escapa alguna forma de violencia al quedar situados en este plano político?” Barrón propone la elaboración de un discurso estético de la violencia, que nos permita entenderla como el mantenimiento de las condiciones sensibles que reproducen cuerpos humanos a disposición de las pasiones de otros cuerpos humanos. Es decir, aquellas condiciones que posibilitan que unos cuerpos sean utilizados, desgastados y agotados para el goce desmedido de otros.

¿Hay una cualidad especial en el suicidio de los filósofos a lo largo de la historia? ¿Es una muerte más? Francisco Barrón hace un paseo por suicidios de filósofos celebres (desde Sócrates, Séneca y Walter Benjamin, hasta pensadores como Guy Debord y André Gorz) con la intención de buscar patrones o un discurso que establezca un grado de “excepcionalidad” en estas muertes. De la desesperación a la tragedia, dice Barrón, hay un “sentido mayor” en estas muertes; “un esplendor y un estallido que seca la desgracia”, según Gilles Deleuze.

El libro de Octavio Solís, “Epifanía política. Del enamoramiento colectivo a la eficacia política”, es un tratado que investiga las causas en que emerge todo movimiento social: algo muy parecido al enamoramiento donde interviene la ideología, la praxis, pero también la fe. Al mismo tiempo, es un análisis del momento histórico que actualmente vive México (que pareciera experimentar esa suerte de epifanía), y es un llamado a refundar las izquierdas desde un análisis crítico de sus fracasos. En algún momento, dice Solís, las izquierdas deben llegar al poder y crear una memoria dese el triunfo.

“El principal legado de Carlos Pereyra (1940-1988), es la realización de una obra que se plantea siempre como intervención política”, nos dice Alfonso Vázquez de uno de los intelectuales que más contribuyó a la formación de la izquierda mexicana en la década de los setenta y ochenta. A sus aportes sobre el papel del sujeto de la historia, se suma una gran cantidad de artículos dispersos en publicaciones como La jornada, Siempre, Nexos y Cuadernos Políticos (de la cual fue fudador). Uno de los aportes fundamentales del pensamiento de Pereyra, añade Vázquez, es su crítica al marxismo, la falta de una discusión más amplia en torno al papel de la política en el espacio social (su repliegue al economicismo y a la visión sociológica de la lucha de clases), lo cual derivaría en un “radicalismo despolitizado”. La relectura de Pereyra es fundamental para los momentos que vivimos en México y en América latina.