“Los muertos son una paradoja, ellos son los ausentes que nos negamos a dejar que se desvanezcan del todo. Ellos ocupan un vacío que nosotros, quienes sobrevivimos, necesitamos llenar con historias, recuerdos, hasta invenciones. Son una página en blanco que hizo irrupción en un continuum de letras y ruido para obligarnos a encontrar un sentido. Porque la muerte es el absurdo absoluto, allí está el lenguaje, y en él la escritura para alcanzar una comprensión. Incluso si ésta nunca puede ser más que paradójica, estar llena de contradicciones. El ensayo de Melina Balcázar es breve, pero apunta en diversas direcciones que resuenan en el lector una vez que éste cierra el libro. ¿Hasta qué punto nuestra experiencia de la muerte es intransferible? ¿Cómo compartirla con los demás mediante el lenguaje que utilizamos todos los días, herramienta manoseada, acaso demasiado conocida, despojada de trascendencia?”
Félix Terrones

Los límites de la mente, lo sobrenatural como una posibilidad de la vida cotidiana, lo sórdido como ejercicio estético, la angustia reconfigurada en acto creativo, son algunos de los temas que Héctor Zalik desarrolla en sus relatos con precisión quirúrgica. Aquí lo extraño, lo desproporcionado, tienen una oportunidad de levantar un reino estético. Lo extraño puede también conmover y crear otras perspectivas. Para la literatura, la realidad del mundo y de la conciencia no dejan de ser una rata de laboratorio permanentemente sujeta a los experimentos de otra mente mayor. Esto lo ha comprendido muy bien Héctor Zalik. Sus quimeras levitan por los aires con la majestuosidad de las grandes ficciones literarias.   

“En toda carrera importante y reñida puede haber un tipo como yo dispuesto al sacrificio para tronarse y tronar a los demás, cuyo único papel en la pista o en la calle es ser un señuelo, una carnada que los punteros siguen para catapultar al compañero de equipo que puede ganar la competencia. La liebre es un perdedor cuyo nombre no importa, un corredor bueno, esforzado, pero que no está ahí para ganar; sin embargo, debe parecer que puede ganar para que se haga efectivo el engaño”.
Sergio Osorio

“En la música, géneros como el death metal, gore, el grindecore, powerviolence, el mincecore… exaltan lo más abyecto de la especie más abyecta: los humanos. Algunas veces estos estilos hacen una crítica desde posturas políticas como antifascistas, antiespecistas, anarquistas … y en otras ocasiones la crítica viene de manera más nihilista, irónica y burlona. Como es el caso de la banda campechana que nos ocupa: Goeychivo… La banda aparentemente no tiene pretensiones intelectuales ni profundas, pero refleja el hartazgo frente a una sociedad absurda, conservadora, violenta, consumista y moralista que poco ha cambiado y evolucionado como se cree ingenuamente. Los gritos y el ruido desbordado de Goeychivo puede llegar a ser terapéutico, como la degradación y los golpes fueron para el personaje de “Los perros no usan pantalones”, tal vez la realidad sólo se pueda enfrentar y asimilar de esta forma cáustica”.
César Ontiveros

Sonidos Basuritas es un proyecto de sonidos de la Ciudad de México, que han sido rescatados de morir en el olvido, gestado durante el encierro que no acaba. Una percusión, un sintetizador, cualquier generador de ruido o grabaciones de campo, fueron el pretexto para crear 25 sonidos basuritas, materializados en el álbum: “Baja fidelidad”. Piezas como “Bikina conoce el amor”, “Androide y su colección de celuloide”, “Danza azteca con Barman y Droguin”, “Obesidad policiaca (puerco come puerco)” y “Patriotas, idiotas, babotas”, cuentan historias retorcidas, cómicas, obscenas y “feítas”. Todas estas grabaciones se escuchan con nostalgia y familiaridad, saben a calle y, sobre todo, a tianguis.

Alguna ocasión William Faulkner dijo con fría certeza que Thomas Wolfe era “el mejor fracaso de la literatura norteamericana”, quizás porque este autor monumental había sido menos apreciado que narradores contemporáneos como John Dos Passos, Ernest Hemingway y Francis Scott Fitzgerald. No obstante, Faulkner también fue atinado cuando dijo que Wolfe es el mejor escritor de esa brillante generación. ¿Por qué un prosista extraordinario de la talla de Thomas Wolfe se aprecia casi ochenta años después de su muerte? Acaso porque no alcanzó a afianzar su posteridad debido a su temprana muerte en 1938 a los treinta y siete años, o porque su obra, desmesurada y experimental (que le valió la crítica de sus colegas y editores) tardó en encontrar a sus lectores. Por tal motivo, es estimulante ver traducidos al castellano los cuentos de uno de los maestros de la narrativa contemporánea (su reconocimiento en nuestro idioma no ha sido siquiera cercano a lo que merece). Se trata de un voluminoso tomo de casi mil páginas editado por Páginas de espuma (2020), que en palabras de su traductora Amelia Pérez de Villar, da cuenta de “un corpus titánico que contiene un universo titánico”.

El mundo del conocimiento actual coloca a la racionalidad como el criterio predominante para decidir qué enunciación es tomada en cuenta y cuál no. No obstante, si la ciencia es una disciplina autocuestionable, entonces ¿por qué no validar aquello que es nombrado como lo sagrado? La objetividad cientificista ha reducido lo que se desarrolla al interior del espíritu humano. Este escrito se suma al intento de recuperarse como unidad en este tiempo dividido en especialidades y existencia, sólo con el fin de recordar que estamos conectados.

El poema de Josué Ramírez es un paseo por las formas del placer que se hacen presentes en las extensiones de la noche. La noche estimulante y frenética como un golpe de cocaína en el cerebro; la noche como un transcurso donde el sentido se afina bajo esas “capas de emociones y deseos” que la oscuridad oculta. Y entre esos signos que se van fraguando en el vértigo nocturno, surge la poesía.

Amanecer en transcurso es un proyecto fotográfico-literario de Mila Pálif y Leopoldo Lezama donde se teje la crónica visual de un amanecer. Es la paulatina desaparición de las sombras y un discurso que narra la sucesión de la luz hacia su esplendor máximo. Un ciclo donde el horizonte experimenta un nacimiento a partir de una rotura. Un inicio y un fin; una historia que cuenta el nacimiento del día.

Un hombre una noche llega de trabajar y ve a un individuo uniformado salir de su casa acomodándose la camisa, con todos los indicios de haber cometido adulterio. El hombre enfurece, interroga a su esposa (quien está vestida para la ocasión) y antes de cometer una locura, descubre detalles que ponen en duda los hechos. ¿Fue todo una alucinación? Esta magia la consigue Enrique Herrera con su magnífica pluma en apenas unas líneas.

El movimiento de artistas De Genere, originario de la ciudad de Querétaro, México, presenta su plataforma interdisciplinaria de expresión artística y convoca a la elaboración y diseño de carteles que abran un diálogo con y sobre De Genere, con carácter internacional y con el fin de expandir y entrelazar las voces de aquí y de allá. 

Partiendo de la lectura de Samarcanda, novela del escritor Amin Maalouf, Pável Granados relata la asombrosa historia de los Rubaiyat, uno de los libros más importantes de la poesía de Oriente, cuya copia, según el relato de ficción, habría desaparecido con el hundimiento del Titanic. Granados sigue las huellas de la obra traducida por el erudito inglés Edward FitzgGerald en 1859, y su paso por México, donde gozó de la admiración y el estudio de poetas de la talla de José Juan Tablada, José Gorostiza y Alí Chumacero.