Asael Soriano: “Happy end”

Rezc

El teléfono suena a cualquier hora

La vida adulta comienza

Con una tarjeta atorada en un cajero automático

Luego vienen los delirios de grandeza

Y la correa de un perro enredada

A la correa de otro perro

La violencia en la mirada de un niño

Te hace sentir que algo tiene que estar bien

Finalmente el peluquero se aprendió mi nombre

En la memoria se mezcla la cafetera enrojecida

Con lo pegajoso de una despedida

Y un pedazo de espera en un párrafo de sueño

Con fetichista ceguera y malformaciones de la voluntad

Y la envoltura del optimista cerca del fuego de lo irreversible

Carta de presentación de sonrisa chueca

Sentimiento encogido detrás de una máscara de sal

La culpa dulcificada y la retórica perfecta

De quien no tolera perder

Como el payaso que se esconde detrás del disfraz del payaso

Y te piden paciencia

Con la pistola en la mano

El trapeador lleno de tinta

La mudanza en la punta de la lengua

Y cualquier despedida, se sabe, es prueba de nuestra lenta desintegración

Los ojos comenzando a ver que no ven

Y los músculos de la cara en el semáforo

Y el 10% del dióxido de carbono en la cabeza de tu casa

Y un motociclista con dolor de muelas ansioso

Por saber cómo funciona el mundo

O indiferente ya ante una muchedumbre de palabras

O el papeleo en la cajuela del taxi

Y el taxista se endereza tras la borrachera irremediable

El golpeteo colorido que se siente en la garganta

Sol que no comienza nunca

Aunque la sed se despierta caliente

El cielo está cargado de gasolina

Círculo de visiones

Cuando la noche se entume

El dinero habla en la boca de los niños

Petróleo de invierno, tal vez

Salpicado de cansancio

Como el reloj de un ciego

El estómago se agiganta cuando el cielo retrocede

La pesadilla, luego, retrocede con un ojo cerrado

Camiones volteados, silencio metalizado

Lujo de simpleza cotidiana

Y de violencia sutil como el aleteo de un coleóptero

La boca llena de escaleras

Círculo de visiones

La cabeza pesa más que el alma

Tal el tic tac en la panza de una abeja

Hay sobras de personas chorreadas por el piso

El día no termina de empezar

Hay círculos de visiones con un hígado que cuelga

Una palabra mojada y una supuesta despedida

Una pastilla con su pedazo de historia

Una multa

Como lengua de animal salado

Síntoma empequeñecido

Que se desdibuja como la paciencia en la gente

Con latidos de lentitud

Trébol de azúcar

Cabezas secas con el sol que se encoge

El público es una cabeza manipulada

Una boca llena de escaleras

Un hospital lleno de cerebros funcionando

Se inclina con la lluvia

Se adelgaza solo

Como el monólogo de una farmacia

O un perro perdido

En busca de su soledad.