En el cuerpo no cabe la mentira

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Entrevista con Alda Ardemani

“El cuerpo es un planeta, una geografía , un territorio y la herida su memoria, nos recuerda su fragilidad, su dolor, pero también es una defensa contra la prótesis mental”. Gina Pine

¿Qué entiendes por performance, cuáles son los orígenes de esta disciplina?

La palabra performance hoy en día tiene varios significados; se le ve en anuncios de la mercadotecnia, en accesorios para autos, podría interpretarse en ese contexto como “alto rendimiento”. Pero para darle un sentido más claro, en el arte se le define como “arte acción”, “presentación”, “representación”. Éste se lleva a cabo desde un espacio institucional como las galerías y los museos, y también existen las urbanas que pueden ser presentadas en cualquier espacio. En el performance el cuerpo se vuelve el lienzo, la materia prima, es un acontecimiento que sucede en tiempo real. En el cuerpo no cabe la mentira.

En cuanto a los orígenes de esta disciplina, para mí el performance es la primer disciplina artística, pues desde tiempos ancestrales el ser humano tuvo la necesidad de expresarse y manifestar sus emociones y vivencias, realizando pinturas rupestres, esculpiendo sus propios utensilios, creando su propia ropa, haciendo rituales y danzas. Toda actividad empieza a través del cuerpo y sus sentidos, que son el receptor para plasmar las ideas y poder sublimarlas.

Este año estamos de fiesta, pues se cumplen 100 años desde que Cabaret Voltaire (Zúrich) abrió sus puertas en 1916. Esta cafetería fue el epicentro del dadaísmo, uno de los movimientos más excéntricos del mundo del arte, donde poetas, filósofos, músicos y bailarinas dieron rienda suelta a la ironía, la indiferencia política, la irreverencia y el sinsentido. Odiaban el nacionalismo, el Progreso y la Razón, porque según ellos, habían sido los factores que habían provocado la guerra (Primera Guerra Mundial). Estaban en contra de las leyes y la moral.

Jackson Pollock es el primer artista en desafiar la pintura desde un plano bidimensional para involucrarse y rodear el lienzo desde todos los ángulos, apareciendo así el action painting. Fue en los años sesenta que el crítico francés Francois Pluchart, defendió la integración del cuerpo en el proceso creativo. Artistas en Estados Unidos como Chris Burden, Bruce Nauman, o el movimiento Fluxus empezaron a considerar el cuerpo como un lugar y un medio de expresión artística. En Francia, hizo su aparición Yves Klein, no sin mencionar al artista italiano Piero Manzoni, quien en 1961 presentó su obra “Esculturas vivientes”, en la que cualquier individuo podía convertirse en una obra de arte tan sólo con que su cuerpo fuese firmado por el artista.

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Cabaret Voltaire en la actualidad.

¿Consideras que el performance es una actividad artística? ¿Por qué?

Sí, el performance es una actividad artística que exige constancia, disciplina, experimentación, entrega, investigación. Pues como repito, es el cuerpo la materia; por tanto, la labor del performer es mayor, ya que está involucrando todo su ser, sus sentidos, su mente, sus emociones.

¿Existen algunos antecedentes importantes de esta actividad en México?

Tendríamos que remontarnos al año 1968, cuando México está viviendo una crisis en todos los sentidos. Entonces se crearon nuevos grupos de arte; apareció No Grupo (1978–1983) que reunió a grandes artistas: su fundadora, Maris Bustamante, pionera del arte feminista en México, Alfredo Núñez, Rubén Valencia y el más singular de ellos, el gran Melquiades Herrera. Me detengo en este relevante artista por muchos olvidado, ya que se trata de un pionero en la historia del performance en México, pues hasta la fecha sólo se menciona al chileno Alejandro Jodorowsky, quien se dedicó al teatro y al psicoanálisis (de donde surgió su famosa psicomagia). Pero regresando al trabajo de Melquiades, vale la pena abordarlo y rescatar su legado folklórico. Mejor conocido como “el señor de los trucos”, utilizaba juguetes, bromas y así desarrolló un lenguaje muy singular y único a partir de improvisaciones, construyendo–deconstruyendo para dar nuevos lenguajes a los objetos o chácharas que tanto caracterizan a la cultura mexicana. Desde luego había toda una investigación detrás de cada acción performática que realizaba.

Posteriormente surgieron otros grupos como Proceso Pentágono, SUMA, Peyote, y otros artistas como Juan José Gurrola, Víctor Muñoz, Magali Lara, entre otros. En 1993 se creó Ex Teresa Arte Actual bajo la dirección del artista Eloy Tarcisio, como una plataforma para expresiones artísticas no convencionales y se estableció como sede del Festival de performance. Por este lugar han pasado muchos de los grandes performers a nivel nacional e internacional, de los que mencionaré algunos. De México: Eloy Tarcisio, Felipe Ehremberg, Mónica Mayer, César Martínez, Andrea Ferreyra, Roberto de la Torre, Maris Bustamante, Elvira Santamaría, Martín Rentería, Lorena Wolffer, Guillermo Gómez Peña, Rocío Boliver, Eugenia Chellet, Carlos Jaurena, Katnira Bello, 19 Concreto, Omar González, Guillermo Santamarina. Del resto del mundo: Marcos Kurtycz (Polonia), Boris Nieslony (Alemania), Roi Vaara (Finlandia ), Ron Athey (EUA), Monty Cantsin (Canadá), Alastair MacLennan (Irlanda), Laura Schandelmejer (EUA), Seiji Shimoda (Japón), Valentin Torrens (España), Bartolomé Ferrando (España), Richard Martiel (Canadá), Marta Minujín (Argentina), Tania Bruguera (Cuba), Rosemberg Sandoval (Colombia), Regina José Galindo (Guatemala).

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Melquiades Herrera en la década de los setenta.

También podemos añadir el grupo SEMEFO (1990-99), originalmente integrado por Juan Manuel Pernas, Juan Zavaleta, Carlos López, Arturo Angulo y Teresa Margolles. Situándose en la delgada línea entre lo ético y lo repulsivo, lo legal y lo subversivo, el grupo realizó piezas, intervenciones y acciones que no pudieron pasar por alto dentro del marco artístico nacional e internacional. Polémicas instalaciones con sábanas ensangrentadas y grasa humana expuestas sobre paredes, burbujas de jabón hechas con agua que previamente habían sido usadas para lavar cadáveres, se convirtieron en expresiones que buscaban romper con ciertos tabúes y que planteaban la necesidad de transgredir los límites entre lo grotesco, la moral, la política, la idea del arte, lo sublime y lo trascendental.

¿Cómo fue tu contacto con el performance y por qué decidiste dedicarte a esta actividad?

“Hay dolor pero es una especie de secreto muy guardado; el momento en que pasas por la puerta del dolor entras a otro estado mental. Esta sensación de belleza y amor incondicional, esa sensación de que no hay fronteras entre tu cuerpo y lo que te rodea y comienzas a sentir esa sensación de ligereza y armonía contigo mismo, algo se transforma en sagrado”. Marina Abramović

Puedo decir a partir de esta frase de Marina que llegué al plano del dolor, tanto físico como psíquico. Si bien, en algunas de mis acciones mi vida se ha puesto en peligro (donde por supuesto soy consciente de ello), éstas me han llevado a trascender corporalmente, involucrándome aún más con mi energía física y sensorial. Considero que dentro del performance es necesario llegar a ese límite del dolor para descargar la catarsis individual y poder así trascender a otro nivel de energía, donde una vez sublimada, llega por fin esa sensación de paz y tu nivel de observación exterior e interior se agudizan.

En el año 2001 me dediqué al arte de una manera autodidacta asistiendo a centros de cultura y talleres, pero es en 2005 cuando tuve mi primer acercamiento al performance. Anteriormente estudié danza cuatro años y descubrí la libertad y la magia que sentía en mi cuerpo. Esa conexión me llevó a estar más ligada a nuestras culturas antiguas, el misticismo de los chamanes, sus danzas y por medio de ella, su herida. Me inscribí a talleres de arte y dibujo anatómico en la Academia de San Carlos, y a los 29 años estudié la carrera en Artes visuales y plásticas en La Esmeralda. Mi discurso siempre fue el cuerpo y fui afortunada en tener grandes maestros que estaban muy conectados al performance, pues el director de ese entonces era Eloy Tarcisio, así que de alguna manera el plan de estudios estaba ligado a esta disciplina. Por mi parte investigaba, trataba de estar al día con lo que pasaba en la actualidad, asistía a alguna presentación en el Ex Teresa, El Chopo, San Carlos y hacía mis performance y deformance en la institución, y alguna que otra acción urbana.

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Stelarc en el Museo Ex Teresa Arte Actual representando “Third Hand”, 2008.

¿En qué consisten estas “acciones” como has llamado a tu trabajo?

Mis acciones parten de mi realidad, mi catarsis, lo que me afecta, por lo regular son acciones político-sociales. A veces las abordo desde una perspectiva poética y otras de una manera más directa.

¿Cómo ha sido tu contacto con el público? ¿Qué tipo de reacciones ha suscitado tu trabajo? ¿Qué esperas de tu trabajo en particular?

Trato de pensar en el público como parte indispensable desde el punto de vista del receptor–empático. El contacto difiere dependiendo de la acción que realice, aunque en la mayoría de ellas, cada persona tiene un acercamiento diferente, pues su propia experiencia la lleva a otros modos de interpretación.

En una de mis acciones llamada “Lacrimatorio 43” que consistía en picar decenas de cebollas para provocar lágrimas y almacenarlas en pequeños frascos, invité al público a participar para que depositara sus lágrimas. En otra acción titulada “Libranos del mal”, 43 clavos estaban a disposición del público para que pudieran clavarlos alrededor de mi cuerpo, pero cada persona fue interviniendo desde su propio sentir. Hubo tensión y aunque salí ilesa, mi cuerpo estuvo vulnerable.

Señalaré otro ejemplo con mi última presentación que titulé “Línea” en el Monumento a la madre, aquí en la Ciudad de México. Piedras de desecho de una casa fueron trasladadas al lugar de la acción y la pregunta que intentamos invocar desde aquí era: ¿Hasta dónde se puede distinguir la línea de violencia hacia la mujer? Hoy en día, muchas mujeres han callado, recibiendo abusos psicológicos y físicos.
 Esta acción invitó a las mujeres a soltar el peso por medio de una piedra: chica, mediana o grande dependiendo el abuso que habían recibido. 
La línea representaba el “respeto”, pero cuando éste se pierde queda un daño. De nosotras depende no salirnos de la línea y hacernos respetar. Las mujeres iban eligiendo su piedra y la colocaban, realizando un camino infinito. Hubo un caso de una chica que no paraba de llorar mientras colocaba una, dos, tres… eran muchas piedras. Tuve que salirme del sitio donde estaba para poder consolarla, pues sabía que terapéuticamente el hecho de tomar una piedra era recordar el daño. Abrir el recuerdo no era fácil; otras mujeres llegaban con su piedra cargándolas desde su casa. Para mí tenía mayor significado, pues cargaban con la vivencia para luego liberarse. Fueron alrededor de 200 piedras. Hubo mujeres jóvenes que no quisieron participar porque les recordaba lo que habían vivido; confidencialmente lo platicaban y eran historias desgarradoras.

De mi trabajo busco la empatía crítica, no busco el quietismo. Trato de involucrarme cada vez más con la conciencia de que el performance significa toda una vida de aprendizaje.

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“Líbranos del mal”. Museo Contemporáneo Argentino (MACA), 2015.

Está a tu cargo una publicación estrictamente dedicada al performance, algo que es muy raro en nuestro país. ¿Cómo surgió esta idea? ¿En qué consiste esta publicación y cuál es su finalidad?

Se titula Perforarte. “Sentidos en acción”, y fue lanzada a finales del 2012. Surgió a partir de lo que observaba en las redes sociales y como proyecto para una materia con el crítico y profesor José Manuel Springer. Realicé antes que nada un material de investigación para ver si existía en México alguna revista encargada exclusivamente del performance y no encontré ninguna.

El mal uso del término aplicado al teatro, el body paint, el happening, el vídeo-art, el foto-performance, hizo que en las publicaciones hubiera “de chile, mole y pozole”, y creí necesario crear una revista digital de carácter gratuito y accesible a todo el público que quisiera documentarse o ampliar sus conocimientos sobre el performance. La finalidad es recopilar información, divulgar desde la historia a la contemporaneidad el arte del performance y siendo mexicana, pues poner énfasis a la acción en México. Existe un apartado para descargar libros muy interesantes y poco a poco voy subiendo información sobre estas distintas disciplinas ya que es importante saber las diferencias, y no catalogar estas áreas en un lugar equivocado. La publicación es trimestral, y es una plataforma de investigación que mantiene día a día al lector por medio de facebook y de la página web: www.perforarte.com. Los artistas que participan son nacionales e internacionales. Tuve la oportunidad de presentarla en Argentina, bajo la curaduría del artista Silvio de Gracia en el Museo de Arte contemporáneo, MACA. Pronto saldrá el especial “Sangre” que realicé en dos partes, uno para México y otro para otros países. Tengo varios proyectos para Perforarte y poco a poco espero irlos realizando.

Quizá el performance se ve como una actividad en crisis o no se le considera a la par de otras actividades artísticas como la pintura, la fotografía o el teatro. ¿A qué se debe esto?

Pudiera estar en crisis para algunos, pero sería importante saber qué opinan los curadores, galeristas y las instituciones sobre esto. Pienso que así como dentro del mundo de la pintura, la fotografía, la escultura, uno conoce a los artistas más destacados, así sucede con el performance: posiblemente se vea como un mundo pequeño, pero no lo es, los que estamos involucrados sabemos qué está pasando alrededor de éste. Es verdad que en los museos y galerías está casi ausente, y lo que no se ve, no se hace presente y por lo tanto queda fuera o anulado. Como repito, el performance es una corriente de arte histórica y no puede ser tachada, debe resurgir desde la institución y fuera de ella.

¿Existen aún prejuicios en torno al performance?

Posiblemente existan, pero no es algo que limite a los que nos dedicamos a esta actividad. El performance es una disciplina en evolución porque hoy involucra el concepto; ya no es el mismo que en los 80 o 90, va en evolución.

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“Línea”. Monumento a la madre, Ciudad de México, 2016.

¿Qué sucede hoy en día con esta actividad en México?

De los artistas mexicanos que mencioné anteriormente, la mayoría sigue realizando acciones, cada uno partiendo desde su lenguaje personal. Pero hay nuevos talentos con propuestas conceptualmente muy novedosas.

¿Qué se debería hacer a nivel institucional y escuelas de arte para potenciar y apoyar el performance?

Dar oportunidades y confiar en el artista (tomando en cuenta su trayectoria ). En las escuelas de arte la materia de Performance, pienso, se debe tomar más en cuenta para que el alumno pueda experimentar otro medio de expresión o unirlo a su trabajo artístico. No basta con un taller para que el alumno esté dotado para salir y hacer acciones. Pienso que ahí está el error: con cinco días o tres meses que pueda durar un taller no alcanza para ejercer esta disciplina; es todo un proceso de error, aprendizaje y hay que tomárselo en serio. Si decides dedicarte a esto, si no en una escuela (porque existen escuelas exclusivas de performance), debes documentarte y aprender a expresarte a través de tu propio lenguaje y desde tu experiencia.